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Malpensador · malpensador.com

ReflexiónInteligencia artificial7 min de lectura

Las cinco profesiones más expuestas a la IA

La automatización empieza por las tareas, no necesariamente por los empleos

Redacción Malpensador

Fuente: Organización Internacional del Trabajo (OIT)

La pregunta no es cuáles empleos desaparecerán mañana, sino qué trabajos ya están hechos de tareas que un modelo puede ejecutar, resumir o acelerar. Esa diferencia importa: medir exposición no equivale a contar despidos.

El índice mundial más detallado disponible hasta ahora, elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y NASK y publicado en mayo de 2025, evaluó 436 ocupaciones y cerca de 30.000 tareas. Su resultado principal es menos espectacular y más útil: uno de cada cuatro empleos del mundo está potencialmente expuesto a la inteligencia artificial generativa, pero la transformación del puesto es más probable que su sustitución completa.

Las cinco familias profesionales bajo mayor presión

**1. Empleados administrativos y de oficina.** Son el caso más claro. La IA puede redactar correos, clasificar documentos, extraer datos, completar formularios, resumir reuniones y coordinar calendarios. Por eso la OIT señala que las ocupaciones clericales presentan la exposición más alta. El riesgo no está solo en el número de puestos, sino en que muchas tareas centrales pueden digitalizarse sin cambiar de herramienta.

**2. Secretarios, asistentes y gestores de agenda.** Este grupo comparte parte de la exposición administrativa, pero añade una tensión importante: organizar información es automatizable; entender prioridades, manejar conflictos y proteger información sensible no lo es con la misma facilidad. El puesto puede reducir su carga mecánica y aumentar su componente de coordinación, criterio y confianza.

**3. Contables, auxiliares financieros y procesadores de nómina.** La IA ya puede comparar registros, detectar inconsistencias, preparar borradores y explicar variaciones. Eso presiona las tareas repetitivas de contabilidad y finanzas. Sin embargo, la responsabilidad sobre una declaración, una auditoría o una decisión de crédito sigue dependiendo del contexto, de controles y de una persona que responda por el resultado.

**4. Redactores, traductores y profesionales de medios digitales.** Generar un primer texto, adaptar un mensaje, traducir una versión o producir una imagen son tareas cada vez más accesibles para los modelos. La exposición crece porque el trabajo es digital y porque sus resultados pueden evaluarse con relativa rapidez. La edición, la reportería, la verificación de hechos y la voz propia siguen siendo barreras más difíciles de automatizar por completo.

**5. Programadores y otros profesionales técnicos digitales.** El código es legible para los modelos y puede producirse, probarse y corregirse en ciclos rápidos. Eso convierte tareas como escribir funciones rutinarias, documentar programas o migrar fragmentos en candidatas a automatización. Pero diseñar una arquitectura, entender un sistema heredado, priorizar riesgos y responder por una falla exige mucho más que generar líneas de código.

La cifra que suele contarse mal

La OIT calcula que el 25% del empleo mundial cae dentro de alguna de sus cuatro categorías de exposición. En los países de ingresos altos la proporción llega al 34%, mientras que en los de ingresos bajos es del 11%. En la categoría de mayor exposición se encuentra el 3,3% del empleo global; la diferencia por género también es relevante: 4,7% del empleo femenino frente a 2,4% del masculino.

Esas cifras son un techo de exposición potencial, no una predicción de desempleo. El estudio considera 29.753 tareas, incorpora una encuesta a 1.640 personas por cada grupo ocupacional amplio y recoge 52.558 observaciones sobre el potencial de automatización. También advierte que la infraestructura, el costo, las habilidades y la dificultad de integrar la tecnología limitan su adopción.

La conclusión más honesta es que la IA afectará primero a las tareas y después, quizá, a la forma de los empleos. Un asistente puede hacer menos digitación; un contador, menos conciliación; un periodista, menos trabajo mecánico de edición; un programador, menos código rutinario. Lo decisivo será quién conserva el criterio, la responsabilidad y la capacidad de revisar lo que la máquina produce.

El puesto más vulnerable no es necesariamente el que desaparece, sino el que cambia más rápido que la preparación de quien lo ocupa.

**Imagen: Imagen generada con IA**

Óscar Fabián · Malpensador