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Malpensador · malpensador.com

MicrolibroLiderazgo8 min de lectura

El precio de caerle bien a todo el mundo

Microlibro N.º 2 · Por qué el líder que a nadie incomoda tampoco dirige a nadie.

Óscar Fabián

El día que usted decidió que prefería ser querido a ser respetado, dejó de liderar. Empezó a actuar.

I. El gerente que nunca ha tenido un enemigo

Hay un tipo de líder que usted ha conocido. Puede que lo haya visto en un evento, en una reunión de industria, o en el piso de arriba de su propia empresa. Siempre sonríe en el momento preciso. Siempre tiene una palabra amable para cada persona. Jamás levanta la voz, jamás toma una decisión que incomode a alguien, jamás hay una queja formal contra él.

Desde afuera parece un líder ejemplar. Desde adentro, su equipo sabe la verdad.

Ese líder no es amable porque sea buena persona. Es amable porque tiene miedo. Miedo a que lo rechacen, a que hablen mal de él, a que alguien en su equipo lo mire con desaprobación. Su sonrisa no es generosidad — es una estrategia de supervivencia emocional. Y su equipo lo paga todos los días sin que nadie lo diga en voz alta.

No confunda a alguien que no genera conflictos con alguien que genera resultados. Son cosas distintas. Con frecuencia, opuestas.

Este microlibro habla de ese líder. Y si en algún punto siente que le estoy hablando directamente a usted, es porque probablemente así es.


II. El ADN manda: usted dirige como es

Hay algo que nadie le dice cuando lo nombran líder de un equipo: que a partir de ese momento, su equipo no solo va a trabajar con sus habilidades. Va a trabajar también con sus miedos.

Todos dirigimos con nuestro ADN. El impulsivo dirige con impulsividad. El analítico paraliza decisiones porque necesita un dato más. El inseguro microgestiona porque no puede soltar el control. Y el que necesita aprobación — el que más nos ocupa en este libro — dirige desde la necesidad de que nadie esté molesto con él.

Eso no significa que sea mala persona. Significa que tiene un punto ciego que le está costando caro.

Si su miedo más profundo es que lo rechacen, ese miedo va a dirigir su equipo antes que usted. Y su equipo lo va a saber mucho antes de que usted lo admita.

He visto este patrón desde afuera, en eventos y espacios donde confluyen líderes de distintas organizaciones. Hay personas que se comportan de manera completamente diferente según con quién estén hablando. Con los superiores: encantadoras, atentas, impecables. Con el equipo a cargo: otra versión.

Esa diferencia no pasa desapercibida. La ve todo el mundo, menos quien la protagoniza. Eso no es liderazgo. Es actuación. Y los equipos, con el tiempo, dejan de creer en los actores.


III. Cómo se ve el liderazgo por likes en la práctica

El liderazgo por likes no llega con un letrero. Llega disfrazado de buena gestión, de empatía, de liderazgo humanista. Por eso es tan difícil de ver — y tan fácil de justificar.

Estas son las señales concretas. Léalas con honestidad:

  1. No confronta errores de ciertos colaboradores porque teme que se molesten o renuncien.
  2. Da feedback positivo por defecto, aunque el trabajo no lo merezca.
  3. Cambia decisiones ya tomadas cuando alguien del equipo expresa incomodidad.
  4. Protege a un colaborador problemático porque ese colaborador «lo quiere mucho».
  5. Evita poner metas exigentes para no generar presión ni descontento.
  6. Se comporta diferente con el equipo según quién más esté presente en la sala.
  7. Prioriza el buen ambiente sobre los resultados cuando los dos entran en conflicto.
  8. Le preocupa más lo que hablan de él afuera que lo que produce su equipo adentro.
Confundir diplomacia con permisividad es el error más costoso y más invisible en el liderazgo. La diplomacia tiene un propósito claro. La permisividad no tiene ninguno — salvo proteger al líder de su propia incomodidad.

Óscar Fabián · Malpensador