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Malpensador · malpensador.com

MicrolibroPensamiento crítico6 min de lectura

Aprender a aprender

Cómo usar la inteligencia artificial para pensar mejor, no para pensar menos

Óscar Fabián

Carátula de Aprender a aprender, de Óscar Fabián

Nos pasamos prácticamente toda la vida aprendiendo. Aprender a caminar, a hablar, matemáticas, inglés, un oficio, a trabajar.

Sin embargo, hay algo curioso: pocas veces alguien nos enseña cómo aprender.

Nos enseñan contenidos. Nos entregan profesores, libros, horarios, materias, tareas y exámenes. Alguien generalmente decide qué debemos aprender, en qué orden debemos hacerlo, cuándo debemos estudiarlo y, finalmente, qué tendremos que responder para demostrar que supuestamente lo aprendimos.

Eso funciona para muchas cosas. El problema aparece cuando salimos de ese sistema.

Tenemos frente a nosotros probablemente el mayor acceso al conocimiento que haya tenido una generación humana y aun así muchas veces nuestra primera reacción es: "Necesito que alguien me enseñe."

Durante buena parte de la historia humana el conocimiento era difícil de conseguir. Hoy el problema muchas veces no es conseguir información. El problema es saber qué hacer con ella.

La ignorancia sin arrogancia

Quiero comenzar defendiendo una palabra que normalmente utilizamos como insulto: ignorancia.

Ser ignorante significa, simplemente, desconocer algo. Y si esa es la definición, todos somos profundamente ignorantes. Un cirujano puede desconocer completamente cómo programar una aplicación. Un programador puede no tener idea de cómo reparar un motor. Nadie sabe todo.

Por eso la ignorancia no debería avergonzarnos. Hay otra cosa mucho más peligrosa: ignorar nuestra propia ignorancia.

No saber algo no es grave. Creer que ya lo sabemos puede serlo. Porque mientras una persona pueda decir "No sé", todavía existe una puerta abierta.

Para aprender mucho hay que sentirse cómodo sabiendo poco.

Información no es conocimiento

Yo puedo tener abierto un artículo sobre programación. Eso es información. Puedo leerlo. Eso es exposición. Puedo entender algunas frases. Eso es comprensión inicial.

Pero solamente cuando puedo relacionar esas ideas, recordarlas, explicarlas, utilizarlas y aplicarlas a un problema empieza a aparecer algo parecido al conocimiento.

Tener Google no nos hace sabios. Tener una biblioteca tampoco. Y tener inteligencia artificial tampoco.

Es como tener un gimnasio. La existencia del gimnasio no produce músculos. Hay que entrar. Hay que levantar el peso.

La gran paradoja de nuestra época

Nunca había sido tan sencillo aprender por cuenta propia. Al mismo tiempo, una gran cantidad de adultos prácticamente deja de estudiar de manera deliberada después de salir del sistema educativo.

Según la OCDE, alrededor del 40 % de los adultos de los países analizados había participado durante el año anterior en educación formal o aprendizaje no formal relacionado con el trabajo. Y aproximadamente la mitad no había participado y tampoco quería participar.

Seguramente existen muchas respuestas: falta de tiempo, trabajo, familia, dinero, cansancio. Pero creo que también existe otra: muchas personas siguen asociando aprender con que alguien les enseñe.

Y cuando desaparece el profesor, desaparece también el hábito de aprender.

Ser autodidacta no significa aprender sin ayuda. Significa ser capaz de dirigir nuestro propio aprendizaje. Un autodidacta puede utilizar profesores, cursos, libros, inteligencia artificial, mentores. La diferencia es que él conduce.

Óscar Fabián · Malpensador